viernes, 13 de junio de 2014

Adolf Hitler



Hitler fue el líder del Partido Nazi y fue canciller de Alemania desde 1933 hasta 1945 y dictador de la Alemania nazi (llamado Führer) entre 1934-1945. Hitler fue el centro de la Alemania nazi, la Segunda Guerra Mundial en Europa, y el Holocausto.

Estuvo involucrado en muchísimos acontecimientos violentos.

Fue enviado a la cárcel y después de su liberación en 1924 obtuvo una gran popularidad atacando el Tratado de Versalles que le fue impuesto a Alemania y promoviendo el nacionalismo pangermanismo, y el antisemitismo a través de una oratoria carismática y la propaganda nazi.

Hitler pretendía eliminara los judíos de Alemania y establecer un nuevo orden para abatir lo que él vio como la injusticia del orden internacional dominado por Gran Bretaña y Francia de la post-Primera Guerra Mundial.

Hitler dirigió el rearmamento en una gran escala y el 1 de septiembre de 1939 invadió a Polonia. A finales de 1941 las fuerzas alemanas y sus aliados europeos ocuparon la mayor parte de Europa y norte de África. Bajo el liderazgo de Hitler y la ideología racista, el régimen fue el responsable del genocidio de al menos 5.5 millones de judíos y millones de otras víctimas que él y sus seguidores consideraban racialmente inferiores.

Hitler se centró en la Europa del Este para eliminar o matar a judíos y eslavos. El "Plan general para el Este" (Generalplan Ost ) exigía la deportación de la población de los territorios ocupados de Europa del Este para ser utilizada como esclavos o ser asesinados. Para enero de 1942, decidió matar a los judíos, eslavos y otros deportados a los que también los considera indeseables.

La muerte tuvo lugar en los campos de concentración y de exterminio, guetos, y a través de ejecuciones en masa. Muchas de las víctimas del Holocausto fueron asfixiados en cámaras de gases hasta la muerte, mientras que otros murieron de hambre o por enfermedad o durante el trabajo como esclavos.

Aparentemente Hitler es un dictador común, pero los horrores que provocó fueron más allá de toda comprensión. Asesinó, asfixió con gases, enterró vivos y mató a tiros a un montón de bebés, niños y adultos. Se les obligó a hacer un trabajo físico durísimo y luego los mató.

Y todo esto para promover un nuevo orden mundial.

Se puede decir que Hitler era fuerte. Quizá más fuerte que todos los demás en ese entonces, y eso es una buena cosa. Pero después de leer y comprender cómo usó su poder de un modo tan terrible todas las ideas principales sobre Hitler son malas.

lunes, 3 de febrero de 2014

Biografía de Eugenio Espejo

Eugenio Espejo nació en Quito el 21 de febrero de 1747. Sus padres fueron Luis Chuzig (indígena peruano) y María Catalina Aldás (mulata quiteña). Estudió en el colegio jesuita de San Gregorio y en la Universidad de Santo Tomás. En 1767 se recibió como doctor en Medicina y en 1770 como doctor en Derecho. Fue un gran lector de obras clásicas de la antigüedad, Edad Media y la Ilustración.
Ejerció la medicina en Quito desde 1772. A la vez redactó textos médicos, filosóficos y literarios de gran calidad. También escribió artículos criticando a los autoridades que descuidaban la higiene pública y a los sacerdotes que manejaban sin criterios técnicos los hospitales de la ciudad. Esto le ganó enemigos que hicieron que lo encarcelen temporalmente en 1787. 

En 1791 ayudó a Juan Pío Montúfar en la creación de la Sociedad Patriótica de Amigos del País de Quito. En 1792 editó el diario Primicias de la Cultura de Quito (1792). Sus artículos donde denunciaba a las autoridades ignorantes y corruptas le valieron ser encarcelado nuevamente en 1794. En prisión enfermó de disentería y le permitieron regresar a su casa para morir el 27 de diciembre de 1795.

martes, 14 de enero de 2014

Revolucion Francesa



La Revolución francesa fue un conflicto social y político, con diversos periodos de violencia, que convulsionó Francia y, por extensión de sus implicaciones, a otras naciones de Europa que enfrentaban a partidarios y opositores del sistema conocido como el Antiguo Régimen. Se inició con la autoproclamación del Tercer Estado como Asamblea Nacional en 1789 y finalizó con el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.
Si bien la organización política de Francia osciló entre república, imperio y monarquía constitucional durante 71 años después de que la Primera República cayera tras el golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del absolutismo, y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.

Asamblea Nacional

Cuando finalmente los Estados Generales de Francia se reunieron en Versalles el 5 de mayo de 1789 y se originaron las disputas respecto al tema de las votaciones, los miembros del Tercer Estado debieron verificar sus propias credenciales, comenzando a hacerlo el 28 de mayo y finalizando el 17 de junio, cuando los miembros del Tercer Estado se declararon como únicos integrantes de la Asamblea Nacional: ésta no representaría a las clases pudientes sino al pueblo en sí. La primera medida de la Asamblea fue votar la «Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano». Si bien invitaron a los miembros del Primer y Segundo Estado a participar en esta asamblea, dejaron en claro sus intenciones de proceder incluso sin esta participación.
La monarquía, opuesta a la Asamblea, cerró las salas donde ésta se estaba reuniendo. Los asambleístas se mudaron a un edificio cercano, donde la aristocracia acostumbraba a jugar el juego de la pelota, conocido como Jeu de paume. Allí es donde procedieron con lo que se conoce como el «Juramento del Juego de la Pelota» el 20 de junio de 1789, prometiendo no separarse hasta tanto dieran a Francia una nueva constitución. La mayoría de los representantes del bajo clero se unieron a la Asamblea, al igual que 47 miembros de la nobleza. Ya el 27 de junio, los representantes de la monarquía se dieron por vencidos, y por esa fecha el Rey mandó reunir grandes contingentes de tropas militares que comenzaron a llegar a París y Versalles. Los mensajes de apoyo a la Asamblea llovieron desde París y otras ciudades. El 9 de julio la Asamblea se nombró a sí misma «Asamblea Nacional Constituyente».

  Criterio Personal

Se dice que la crisis económica ocasionada por el gasto excesivo de la monarquía y el descontento del pueblo con el rey fue en el año 1789, también que la asamblea nacional sin el apoyo de la monarquía creo una nueva Constitución que declaro la igualdad de derechos, la separación de los poderes y la eliminación del feudalismo.
 

 

domingo, 22 de diciembre de 2013

Cuidar el medio ambiente, es cuidar nuestra vida ;)

l hombre ha desarrollado a lo largo de la historia distintos ideales pero, a veces en su concreción, sólo piensa individualmente y no en los derechos de los demás. Persigue la satisfacción de sus necesidades sin pensar tampoco en lo más importante para el desarrollo de su vida: el Planeta; la casa de todos. Consciente del gran daño que le causa, no se da cuenta de que no es sólo el Planeta el que se perjudica, sino también la vida del resto de los seres humanos y de la naturaleza, la cual le brinda todos sus recursos para que pueda satisfacer sus necesidades y desarrollar su vida.
Al dañar el Planeta está destruyendo su propio hogar. Si el daño sigue, se producirá tal deterioro, que las generaciones futuras no podrán acceder al derecho de vivir en un mundo sano y equilibrado.
Por eso nos preguntamos: ¿Es posible el cuidado del Medio Ambiente ?
Las personas toman los mismos datos de la realidad, pero llegan a conclusiones muy distintas. Esto sucede frente a este problema, genera discusiones acerca de lo que ha de hacerse y los recursos que se han de implementar para subsanarlos.
En nuestra sociedad podemos observar distintas actitudes
La mayoría de las personas, especialmente de las sociedades ricas, poseen una Visión optimista ingenua, tienen una forma de actuar basada en el derroche, en la idea de que siempre habrá más de todo. Así el que no controla el uso del agua y de la energía, los consumistas. Podemos decir, que aquí están también los que no se preocupan, los que no ven el problema o los que lo ven cuando los enfrentan al mismo.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Revolucion Inglesa


La Revolución inglesa es el periodo de la historia del Reino Unido que abarca desde 1642 hasta 1689. Se extiende desde el fin del reinado de Carlos I de Inglaterra, pasando por la República y el Protectorado de Oliver Cromwell y finaliza con la Revolución Gloriosa, que destituye a Jacobo II.

Reinado de Carlos I de Inglaterra (1625–1649)

Retrato ecuestre de Carlos I de Inglaterra, por Anthony van Dyck.
En 1603 muere Isabel I de Inglaterra sin descendientes. Jacobo, hijo de María I de Escocia, sube al trono como el primer rey Estuardo de Inglaterra, Escocia e Irlanda. La situación política cambia: su falta de tacto con el Parlamento —debido a su idea del derecho divino de los reyes— desemboca en un largo conflicto que se agudizará con la sucesión en el trono de su hijo Carlos I, cuyo absolutismo hizo que mantuviera relaciones muy tensas durante su reinado con el Parlamento inglés, que pretendía controlar sus arbitrarias creaciones de impuestos y su reformismo religioso. Durante este reinado se suceden dos guerras civiles entre los partidarios del rey y los del Parlamento. Carlos I fue víctima del radicalismo político siendo sentenciado a pena de muerte por alta traición al Estado en 1649.
Ya desde el comienzo del reinado, en 1625, la boda del rey Carlos con Enriqueta María de Francia, provocó la ira de sus súbditos protestantes porque la reina era católica. Carlos creía, como su padre, en el derecho divino de los reyes y en la autoridad de la Iglesia de Inglaterra. Estas creencias le enfrentaron con el Parlamento, que luego disolvió reiteradamente unas tres veces, gobernando aproximadamente unos once años sin él, en el periodo llamado «Once años de tiranía». Cuando las arcas del gobierno empezaron a vaciarse, y las necesidades tanto internas como externas (conflictos bélicos con Escocia, al tratar de imponer la liturgia católica) se incrementaban cada vez más, Carlos, se vio forzado a reunir lo que se denominó el «Parlamento largo» con el fin de recaudar fondos, pero a cambio, los parlamentarios le exigían ciertas garantías políticas. Tras ciertas disputas políticas, el Parlamento se dividió entre los que estaban a favor del rey, y los que no lo estaban, estallando de esta manera una guerra civil en 1642.

Primera guerra civil inglesa (1642–1645)

El enfrentamiento entre el poder parlamentario y el poder real se saldó a favor del primero, moderando el rey su política absolutista y viéndose controlado por el Parlamento. Fue entonces cuando éste aprobó numerosas leyes anti-absolutistas. Por ejemplo, se eliminó la Corte de la Cámara estrellada, se retiró el poder al rey de disolver el parlamento y se condenó a muerte a William Laud, arzobispo de Canterbury y al conde de Strafford, gran aliado del rey.
Dos años antes, Oliver Cromwell, había vuelto al Parlamento tras su retiro en 1629. Cuando estalló la guerra civil en 1642, reunió un regimiento de caballería, para combatir en favor de la causa parlamentaria. Con este contingente logró un enorme prestigio como militar durante la primera fase de la guerra.

Segunda guerra civil inglesa (1648–1649)

Las disputas entre los partidarios del rey Carlos I que se encontraba encarcelado por las fuerzas parlamentarias y los del «Parlamento largo» persistieron. Sin embargo los escasos apoyos monárquicos entre los propios parlamentarios cesaron cuando el rey escapó, se alió con los escoceses y desencadenó de nuevo la guerra civil en 1648. Cromwell reprimió una rebelión en Gales y derrotó a los escoceses en Preston (agosto de 1648). De nuevo se puso de parte del Ejército en contra del Parlamento, que intentaba reanudar las negociaciones con Carlos. En el mes de diciembre, autorizó la expulsión de la oposición, dejando sólo a unos pocos miembros que estaban de acuerdo con la designación de una comisión que juzgara al Rey por traición. Fue una guerra caballeresca, que Oliver Cromwell terminó venciendo con su Batallón de los Santos (Ironsides), a los promonárquicos. El fin del enfrentamiento supuso el enjuiciamiento por alta traición del rey y su posterior decapitación, teniendo como consecuencia la proclamación de la única república en la historia inglesa.

Interregno o República (1649–1660)

La república representaba las aspiraciones de la burguesía, de una sociedad capitalista puritana. La política pasaría a ser en gran medida impuesta por los intereses comerciales al Gobierno. Significó el triunfo de la burguesía, la aceptación de su moralidad, del principio de que los hombres tienen derecho a hacer lo que se les antoje con lo que es suyo, que el beneficio del capitalista es también el beneficio de la sociedad.

Tercera guerra civil inglesa (1649–1651)

Oliver Cromwell, nombrado Lord Protector, durante el Interregno o República.
La primera tarea de Cromwell durante la República -proclamada después de la ejecución de Carlos el 30 de enero de 1649- fue la pacificación de Irlanda y Escocia frente a las fuerzas realistas que apoyaban al sucesor legítimo, el futuro Carlos II de Inglaterra. Sus principales objetivos eran lograr un gobierno estable y tolerancia para todas las sectas puritanas. Cromwell aplastó a los partidarios monárquicos en Irlanda y Escocia y controló Inglaterra.

Protectorado de los Cromwell (1653–1659)

La necesidad de que el ejército controlara la situación provocó pronto que la República se convirtiera en una dictadura militar comandada por Cromwell bajo el puritanismo intransigente. Abolió la Cámara de los Lores y centró su poder en el ejército y la Cámara de los Comunes. Una de las leyes más significativas de este período fueron las Actas de Navegación. El éxito de Cromwell se debió a que supo mantener la paz y la estabilidad, y a que proporcionó los medios necesarios para la tolerancia religiosa de grupos no católicos. Por ello, los judíos, que habían sido expulsados de Inglaterra en 1390, pudieron regresar en 1655. La enérgica política exterior de Cromwell y los éxitos del Ejército y la Armada otorgaron a Inglaterra un gran prestigio en el extranjero. Los ingleses, en alianza con Francia, arrebataron Dunkerque a España en 1658, obteniendo así una plaza fuerte en el continente desde donde invadir Calais, ciudad que Inglaterra había perdido hacía 100 años.
Sin embargo la situación política siguió inestable, lo que enfrentó al Lord Protector con el Parlamento restringido del Protectorado, que trataban de alterar los principios de la Constitución escrita. En 1657 aceptó la Humilde Petición y Consejo: petición de crear una segunda cámara parlamentaria y potestad de nombrar a su sucesor, pero no aceptó el título de rey. Tras la muerte de Oliver Cromwell en 1658 le sucedió su hijo, Richard Cromwell, quien no poseía el carisma y el liderazgo que su padre, por lo que acabó renunciando. Así, el Parlamento Largo se reunió y, bajo el impulso del general George Monck, se declaró rey de Inglaterra a Carlos II, terminando así la República y restaurando la monarquía.